Versos para olvidar

Versos para Olvidar

Sección a cargo de: Pablo Javier Salvatierra Lemus

 

 

TODO

 

Los muertos no necesitan
aspirina o
tristeza
supongo.

pero quizás necesitan
lluvia.
zapatos no
pero un lugar donde
caminar.

cigarrillos no,
nos dicen,
pero un lugar donde
arder.

O nos dicen:
Espacio y un lugar para
volar,
da
igual.

los muertos no me
necesitan.

ni los
vivos.

pero quizás los muertos se necesitan
unos a
otros.

En realidad, quizás necesitan
todo lo que nosotros
necesitamos

y
necesitamos tanto
Si solo supiéramos
que
es.

probablemente
es
todo

y probablemente
todos nosotros moriremos
tratando de
conseguirlo

o moriremos

porque no
lo
conseguimos.

Espero que
cuando yo esté muerto
comprendas

que conseguí
tanto
como
pude.

AUTOR: Charles Bukowski (1920-1994). TÍTULO DEL LIBRO: Antología. AÑO DE PUBLICACIÓN: 2004. EDITORIAL: Arquitrave. PAÍS: Madrid, España. PÁGINAS: 79, 80.

 

 

 

CANCIÓN EN LO OSCURO

 

Y nos dejaste confiadamente en lo oscuro,

y nos hiciste creer en Tus enigmas, alentar en lo íntimo de Tus profecías,

y nos contemplaste para siempre en lo más oculto de Tu espíritu,

y nos hiciste parecidos a la sombra.

Mezclados al peligro vivimos,

y al sabor que no es tiempo, y a la libertad que nos basta.

Y amo porque Tu ciencia me dice,

y tiemblo porque Tu tristeza me dicta,

y vivo porque me hiciste vehemente para la muerte.

Y porque mi voluntad tiene un límite,

y porque mi palabra,

y mis ojos.

Y porque estoy en Ti, y en lo oscuro.

Y porque estoy cansado, en esta sala

de los bosques,

del aire,

de las islas.

Y mi corazón se ha dormido,

y todo Te lo entrego viviente.

¿Y a quién iluminar con mi dolor y a quién esperar sino a Ti,

y a quién volver repentinamente sino a Ti,

que traes los años como las hojas en el viento,

y traes las lágrimas para adivinarte en las tinieblas,

y la ignorancia traes, y el rocío, y el sitio,

y la hora,

de allegarme a Tus brazos,

de ensombrecerme,

de quemarme?

AUTOR: Leopoldo Panero (1909-1962, Astorga, España). TÍTULO DEL LIBRO: Poesía, 1932-1960. AÑO DE PUBLICACIÓN: 1963. EDITORIAL: Ediciones Cultura Hispánica. PAÍS: España. PÁGINAS: 218, 219.

 

 

 

SI ESTO ES UN HOMBRE

 

Los que vivís seguros

en vuestras casas caldeadas,

los que os encontráis, al volver por la tarde,

la comida caliente y los rostros amigos:

considerad si es un hombre

quien trabaja en el fango

quien no conoce la paz

quien lucha por la mitad de un panecillo

quien muere por un sí o por un no.

Considerad si es una mujer

quien no tiene cabellos ni nombre

ni fuerzas para recordarlo

vacía la mirada y frío el regazo

como una rana invernal.

Pensad que esto ha sucedido:

os encomiendo estas palabras.

Grabadlas en vuestros corazones

al estar en casa, al ir por la calle,

al acostaros, al levantaros;

repetídselas a vuestros hijos.

O que vuestra casa se derrumbe,

la enfermedad os imposibilite,

vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

AUTOR: Primo Levi (1919-1987, Turín, Italia). TÍTULO DEL LIBRO: Si esto es un hombre. AÑO DE PUBLICACIÓN: 1958. EDITORIAL: Muchnik Editores, S.A. PAÍS: España. PÁGINA: 5.

 

 

 

OTRO NOCTURNO

 

La luna, como la esfera luminosa del reloj de

un edificio público.

¡Faroles enfermos de ictericia! ¡Faroles con

gorras de “apache”, que fuman un cigarrillo en las

esquinas!

¡Canto humilde y humillado de los mingitorios

cansados de cantar! ¡Y silencio de las estrellas,

sobre el asfalto humedecido!

¿Por qué, a veces, sentiremos una tristeza parecida

a la de un par de medias tirado en un rincón?

y ¿por qué, a veces, nos interesará tanto el partido

de pelota que el eco de nuestros paso juega

en la pared?

Noches en las que nos disimulamos bajo la

sombra de los árboles, de miedo de que las casas se

despierten de pronto y nos vean pasar, y en las

que el único consuelo es la seguridad de que

nuestra cama nos espera, con las velas tendidas

hacia un país mejor!

AUTOR: Oliverio Girondo (1891-1967, Buenos Aires, Argentina). TÍTULO DEL LIBRO: 20 poemas para ser leídos en el tranvía. AÑO DE PUBLICACIÓN: 1922. EDITORIAL: Colouma. PAÍS: Argentina. PÁGINAS:    47, 48.

 

 

 

UN DESAGÜE RECORRIENDO LA CIUDAD

 

Desde el fondo de un desagüe

late el corazón de la ciudad,

putrefacto y hediondo.

Los grafitis en las paredes,

cicatrices visibles de una historia aún no resuelta,

se desmoronan hacia la nada.

Caminando, despacio,

sin necesidad de sobrevivir,

las palomas vomitan sus heces

sobre las cúpulas del infierno celestial;

los cables,

telarañas posmodernas,

viajan a mundos paralelos

que estallan ante

ojos,

oídos,

bocas,

lenguas,

cuerpos,

camas,

sillones,

mesas,

casas,

familias-zombis-muertas-en-su-misma-muerte.

Venas de buses

desangrándose entre risas de humo;

sus pilotos, entre espanto y gritos,

mueren aferrados al timón,

como si quisieran llevarse con ellos

a los pasajeros que oran

con rosarios y maldiciones en mano.

El Palacio,

verde caca

de zanate,

de cuervo,

se pudre y aja

bajo el sol,

como retrete gigante,

como monumento religioso,

como un San Judas Tadeo

al que veneran religiosamente.

Kilómetro cero,

sin existir,

sin sentir,

trata de respirar,

de cobrar vida propia,

para aplastar la ciudad;

veladoras iluminan su sinsentido,

como adorándolo con miedo.

¿Y sus adoradores?

Caminan,

pasan enfrente,

lo ven,

lo lloran,

pero no saben quién lo erigió.

Ignorancia normal

en un país moralista

que condena por no amar símbolos.

Un asta que conduce al infierno

intenta salvarse con un pedazo de tela

que intenta emular al cielo:

ambos condenados.

Sí, el corazón de la ciudad

está en aquel desagüe,

recorriendo entre la mierda

y los desechos

las calles

las plazas

las avenidas

los barrios

los mercados

las colonias

ahí está la pudrición,

todos somos la pudrición;

tal vez necesitamos ser Hiroshima

para morir sin nacer de nuevo;

tal vez necesitamos convertirnos en Atlantis,

hundirnos bajo el peso de nuestras lágrimas;

somos víctimas o nos hacemos las víctimas

de cualquier forma,

¡lloren por nosotros!

Acá, las iglesias se llenan de gusanos

que buscan alimentarse

de sangre y carne,

de alma y cuerpo,

de palabras y miedo,

acá, las iglesias son el séptimo infierno:

las llamas adoran

mil imágenes de muertos:

es la adoración a la muerte,

a la putrefacción,

al castigo,

al martirio.

Nuestra fijación es una fe a la muerte

que no tuvo fe pero si vida;

sacrificio unánime

de un pueblo que necesita de mártires

para sentirse lleno.

Silencio, los ríos crujen

orinándose dentro de la vagina de la tierra,

su esperma-mar alimenta;

silencio, nuestra cultura,

gritar, nuestra burla,

soy-el-que-se-quedó-sin-voz-por-no-tenerla,

soy-el-que-se-quedó-sentado-por-no-tener-piernas,

solo veo a mi alrededor como los demás se mueven,

añoro su voz,

añoro mis piernas,

anhelo sus cuerpos,

soy un país-come-ideales,

soy un país sin nombre.

 AUTOR: Pablo Javier Salvatierra Lemus (1988, Guatemala). Estudiante del departamento de Letras, facultad de Humanidades, universidad de San Carlos de Guatemala.

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