Se buscan libros usados

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Todos necesitamos un maestro,

muchos más de uno…

Martes con mi viejo profesor
Morrie Schwartz, el viejo profesor.

Por: Daniel Alarcón Osorio

A: Juana Osorio Flores

mi maestra, mi madre

 

Primero vi la película, basada en el libro. No acostumbro hacerlo. Soy lector por sobre todo. Pasaron dos años y el libro agotado, hasta que lo encontré y a leerlo, pues. Les dejo a Uds. la hazaña de comparar sin son iguales o le cambiaron algo del libro a la película.

Cuando encontré el libro, me dije, no leo libros motivacionales al ser los mismos elaborados única y exclusivamente para vender y motivar y hacer triunfadores y si no lo logran las personas son denominados fracasados.

También pasé por eso en mis primeros años de lector, hasta que los vendí para comprar literatura de verdad. A estos libros, se les denomina psicología de papel, vómitos motivacionales, de superación personal, de autoayuda, de autoanálisis. Son ni más ni menos: literatura no literaria.

¿Que un estudiante reconozca la influencia de un profesor en su vida?, fue lo que hizo decidirme. El libro se llama Martes con mi viejo profesor.

El semestre en la USAC ha empezado. Decidí incorporar Martes con mi viejo profesor, en el curso de Comunicación y Lenguaje I, pues es uno de los cursos que imparto a estudiantes de primer ingreso de Profesorado de Segunda Enseñanza en Educación, en la jornada nocturna.

Llevo 25 años en el oficio de aprender a enseñar con pasión y locura, y que me ha exigido: ética, ciencia, conocimiento, técnica, conciencia y mucha actualización, así como constantes lecturas personales.

Unos años estuve dando clases en primaria (hasta fui profesor de educación física, menos mal hice deporte); un poquito en básico y diversificado, y llevo un montón en diferentes universidades privadas, y por ahora, solo en la estatal.

En la facultad de Humanidades, jornada nocturna, universidad de San Carlos, en los 13 años que voy a cumplir como profesor, hasta hoy, creo haber atendido alrededor de 1500 estudiantes.

Al inicio de clases, les pregunto: ¿por qué estudian un Profesorado? La mayoría responde, que les gusta enseñar.

Sin embargo, pocos lo expresan con brillo y pasión en sus ojos. La rutina de sus trabajos los hace seguir más de lo mismo, sin replantearse el por qué.

Enseñar es una vocación. Es un servicio. Es entrega. Es generar aprendizaje en niños, adolescentes, y adultos, para la vida. Pocos lo descubren. Pocos reparan en la olvidada vocación.

También tengo que decirlo: muchos de mis colegas, están enseñando porque . Pocos evidencian vocación. Para averiguarlo a estas alturas haría falta más que polígrafos. Las oposiciones de profesores para ingreso no son tales. Las evaluaciones anuales, tampoco. Todo sigue igual. Hay mucha tela que cortar, mucha. Existe nula innovación educativa dentro y fuera de las universidades. Más de alguna vez he afirmado que sería necesario construir cárceles de máxima seguridad para profesores y obligarlos a leer y estudiar más. ¿Y las autoridades educativas y los necesarios cambios esperados, dónde quedan? Cuestionar no es faltar el respeto. La mediocridad es una ciencia en Guatemala.

Mitch Albom (escritor, periodista, dramaturgo, guionista) autor del libro, cuenta que 16 años después de haber salido de la universidad en 1979, supo de su profesor por medio de un programa de televisión, Morrie Schwartz; quien padece de una enfermedad degenerativa. Motivo por el cual decide retomar la amistad como tributo a las enseñanzas diferentes recibidas, siendo los días martes el día convenido por ambos. Como final no anunciado, todo empezó día martes y terminó día martes, cuando fallece Morrie Schwartz, el viejo profesor.

Pocos profesores dejan huella a través de su calidad humana y aprendizaje imborrable. Existen muchos más que dejan cicatrices, dolor y frustración. Muchos creen que con humor basta para “enseñar”.

Hay categorías: Macprofesores que salen de Macinstituciones, o profesores líquidos, sin importar nivel o títulos de instituciones culturales y educativas, sean públicas, privadas, por cooperativa y corporativas.

Según la Real Academia de la Lengua Española, profesor significa: Persona que ejerce o enseña una ciencia o arte (1).

Solo quien cuestiona su propia actitud, conducta y mentalidad como práctica cotidiana, puede paulatinamente hacer posible y llegar a realizar que sus prácticas culturales y educativas se renueven e incidir para la vida misma desde el aprendizaje.

Por ello, quizás, decidí incorporar la lectura del libro en el curso y los mismos estudiantes, se repregunten por qué están estudiando un Profesorado. Seguramente algunos buscarán la película. Otros tal vez, se harán la pregunta. Quizás la mayoría ni buscarán la película ni se harán la pregunta. Pero toca y corresponde hacer pensar, reflexionar, discernir, lo que se aprende, desde lo que se lee, observa y vive, desde enfoques o estrategias alternativas ligadas a la evaluación alternativa (vinculando lectura y escritura).

Ser profesor en la actualidad, está tan devaluado como los politiqueros o instituciones educativas y culturales privadas y públicas. Tanto egresado de educación y el sistema educativo continúa siendo lo mismo, por no decir otra cosa.

El ciclo o espiral o proceso que evidencia que el profesor se hace a partir de su propia vocación, es tan importante en los procesos educativos, sin olvidar que se es formado también por profesores que hacen camino al andar o son un absurdo.

En los últimos años (2012-2015), me ha resultado estremecedor escuchar de boca de los mismos estudiantes de Pedagogía y de Admnistración Educativa (así como a profesores “obligados” a sacar la especialidad que enseñan y que a los mismos estudiantes de la especialidad, los ha contaminado el uso excesivo de las redes sociales), que no les gusta leer, y sus discursos orales como escritos contienen carencias estructurales de adecuación, coherencia y cohesión.

Cuentan con un arsenal de tecnología. Son exigentes y prepotentes al creer que la calidad se consigue con clicks, pero… No han aprendido o no saben o qué les importa que, primero se pasa por lo oral, luego por lo escrito y de último por las imágenes. En Facebook todo es copy paste. Todos necesitamos un maestro, muchos más de uno

Pero cuando de leer se trata, protestan al respecto, aunque se le recuerde como fecha de cumpleaños que se han inscrito en un Profesorado de Segunda Enseñanza.

Sin embargo, sentados en círculo y vernos a los ojos, intento que todos lo que pasan conmigo en los cursos, asuman que la palabra, comunicación, diálogo, realidad, mundo, están determinados por lo que se lee, escribe, y observa, ligado con la evaluación alternativa que se practica.

Salen leyendo de 8 a 12 libros de literatura literaria por semestre. Ahora, con lo anterior, cada estudiante construye su libro con base en las comprensiones de lectura y contextualizar lectura y escritura como proceso, además de saber cuáles son las partes de un libro. He realizado junto a estudiantes Encuentros de lectores en museos, gimnasios, estadios y, lecturas en radios comunitarias. He fundado Clubes de Lectores, como proyección social y cultural.

¿Díganme, a cuántos profesores recuerdan con afecto? Seguro lo pensarán mucho para decir nombres, lugar, grado, año, y cómo fue.

En Martes con mi viejo profesor, la relación que se va forjando entre alumno y profesor en las aulas de la vida, a partir de las visitas, hace que uno como lector haga revisión de manera introspectiva de muchas cosas que quizás no se conversaron con sinceridad con ningún profesor, sobre:

• el mundo,
• del sentimiento de lástima,
• el arrepentimiento,
• sobre la muerte,
• la familia,
• las emociones,
• miedo a la vejez,
• del dinero,
• cómo perdura el amor,
• del matrimonio,
• de la cultura que nos oprime,
• del perdón,
• del día perfecto;
• hasta decirse adiós profesor y alumno.

Dentro de un salón de clases cuando el profesor aborda todo como medio permite generar desde la misma palabra, comunicación, convocar diálogo, tolerancia y respeto y fomentar democracia. Lo sé. Lo aseguro. Exige más de uno como persona. Pero se reaprende mucho más también. El diálogo es un libro siempre abierto.

Ahora si el mismo profesor lo que realiza lo aplica como fin, obliga a la tolerancia y exige respeto, y el diálogo no existe. Lo observo cada día, cada semana, cada año. Todo cambia para seguir igual. Por eso en educación, muchos años después se observa cómo es cada generación. De consumistas o de proactivos.

Comunicación, diálogo, no significa contarse las vidas personales, sino discernir sobre la vida misma cuando el aprendizaje es considerado parte esencial de la vida misma, a partir del curso, asignatura, o clase, que se imparte, sin importar la institución educativa y cultural donde se labore, cuando la vocación es la esencia e intentar con ello, si dentro de la institución educativa y cultural, donde se labora existe ética, que las condiciones laborales sean mejor.

Referencias bibliográficas

(1). http://lema.rae.es/drae/srv/search?id=Fy0Cx9nN1DXX2GIhyXDK. Tomado 16/1/2016.

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