Literatura y procesos cognitivos

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-I-

¡Enseñar literatura no significa saber literatura*!

Por: Daniel Alarcón Osorio
Temo demasiado a los profesores para quienes el arte
es sólo derivado de las corrientes filosóficas y teóricas**.

(…) existen formas literarias universales,
pero no hay interpretaciones universales***.

La exigencia de especialización dentro del sistema educativo guatemalteco puesto en práctica por el ministerio de Educación, desde hace varios años, ha dispuesto que los profesores en servicio, inicien –o culminen- procesos de aprendizaje en el área de conocimiento que imparten o tienen a su cargo.

Lo que ha desbordado cantidad de profesores en servicio en la jornada sabatina, departamento de Letras, facultad de Humanidades, universidad de San Carlos de Guatemala, por citar un ejemplo de la universidad estatal, así como en universidades privadas, que estén al alcance de la economía de los estudiantes.

Literatura y procesos cognitivos, sección de la revista cultural y educativa Espacio L, intenta situar en el debate la discusión ausente e inexistente de investigación sobre el aprendizaje que se lleva a cabo sobre la lengua y la literatura en diversas instituciones educativas y culturales públicas y privadas, por cooperativa y corporativas, a nivel nacional e incluso extranjeras.

Espacios laborales dentro de las instituciones educativas y culturales, sin importar si es primaria, básico, diversificado, pregrado, maestrías y doctorados, ocupados por pedagogos, cuyo paradigma educativo es y ha sido, según lo observado en Guatemala y en otros países de América del Sur, inductivo, visto como fin, como meta; lo cual limita el aprendizaje, pues donde se tiene que aplicar Andragogía se sigue aplicando Pedagogía.

Una evidencia sobre lo mencionado, es la falta de investigación corporativa y sistematizada con líneas y sublíneas de trabajo en las instituciones educativas y culturales o la nula divulgación, socialización y popularización de los resultados de investigación que se realicen, dirigidas por pedagogos.

Hecho y circunstancia que alcanza a quienes por razones de superación u obligación estudiantil, surgen de las maestrías y doctorados en Educación y que obtienen títulos pero no realizan acciones y procesos inéditos, pues ¡así aprendieron y así lo siguen enseñando!, desde donde se renueven prácticas culturales y educativas donde laboran. Siendo más que meros reproductores de conocimiento.

En razón de ello, hasta hace muy poco pero muy poco, el aprendizaje sobre lectura y escritura, ha empezado a ser tibiamente debatido, caso Guatemala.

Si existe debate, es para abordar la lectura y la escritura como procesos meramente técnicos y no como transversalidad epistémica dentro de las prácticas culturales y educativas, creyendo y haciendo únicamente responsables a quienes imparten dichas asignaturas, materias o cursos, cuando los procesos de lectura y escritura atraviesan todas las carreras y áreas del conocimiento y la vida humana y profesional. Profesor que no lee, profesor que tampoco escribe.

Tal el caso del Currículum Nacional Base, elaborado por pedagogos, como lo evidencian el listado de contenidos por área de lengua y la literatura.

Saben qué pero desconocen cómo llevarlo a la práctica, aunque se les escuche decir: el maestro tiene que aplicar su creatividad e imaginación, sin siquiera ser ellos lectores, mucho menos ganar y recuperar andragógicamente a los profesores en servicio como lectores y escritores de sus propias experiencias de aprendizaje.

En razón de ello, premian con el concurso privado: ¡Maestros, 100 puntos!, anualmente. Pero dichas prácticas culturales y educativas no son socializadas ni sistematizadas como procesos de investigación cualitativa, menos llevadas a la práctica de forma focalizada por regiones, por parte del ente rector a través de sus diferentes interlocutores que integran el ministerio de Educación, quienes en su mayoría son pedagogos.

Para los incrédulos, sirva un ejemplo de tantos existentes en MINEDUC, caso Telesecundaria (si es que aún tienen televisores los establecimientos educativos), los programas que se utilizan son de origen mexicano.

Lo mismo se observa en los responsables de área del conocimiento dentro de instituciones educativas y culturales, cuando por moda o por imposición en el uso de libros de texto o de literatura, solicitan, cambio de programas de curso y planes de clases (y el corre corre de profesores tratando de cumplir los requerimientos ministeriales o institucionales), o en los aparentes novedosos proyectos de lectura que no son revisados y renovados cada 2-3 años. ¡Enseñar literatura no significa saber literatura!

Literatura y procesos cognitivos, sección de la revista cultural y educativa Espacio L, aspira de igual manera ser una puerta para quienes se interesen o busquen vincular lectura, escritura y educación, o como proceso formativo, cultural.

En ese sentido, para el caso de los estudiantes de profesorado en Lengua y Literatura o de licenciatura en Letras, o que incluso tengan otros profesorados o licenciaturas, maestrías o doctorado en educación; o cuenten con experiencia docente, deben tener claro, que es y será -aplicable también para los mismos docentes de Letras-, que, desde su propia experiencia lectora, es desde la cual aprehenderán que no es lo mismo leer:

  • poema, poema-relato, poemínimos,
  • epigrama, haikú, tankas, caligramas,
  • hai-kai, greguerías, grafiti,
  • microrrelato, cuento,
  • cuento-ensayo, articuento,
  • novela, ensayo, crónica,
  • reportaje, texto dramático,
  • testimonio, aforismos,
  • guiones cinematográficos, telenovelas,
  • cuadro de costumbres, u otra forma literaria.

Es decir, quienes buscan por mandato laboral o por crecimiento humano y profesional, la especialización, deben entender y comprender, que no significa ni implica que así como aprendieron en su formación anterior, tendrá que realizarse o hacerse -de igual manera- en literatura.

Contar con un título, no significa, que de igual manera se aprenderá como equivocadamente se llega a creer e incluso exigir o buscar mediante la manipulación para hacerse más fácil su propio aprendizaje.

La lengua como la literatura, son ciencias, que cuentan con modelos, teorías, métodos, técnicas, procedimientos, diferentes.

Así mismo y para evitar conceptualización errónea, en los procesos educativos (pre-primaria, primaria, básico, diversificado y universitario); y sin importar cuál o qué institución cultural o educativa sean donde laboren o hayan cursado estudios, la literatura como la lengua, tienen que ser desarrolladas como un medio y no un fin para.

Ganar y recuperar lectores dentro del sistema educativo es trascendental para la sociedad, a partir de los profesores de Lengua y Literatura, así como licenciados en Letras y de maestría y doctorados en Educación.

La realización de la docencia tiene que vincular lo educativo y la palabra, el lenguaje, el pensamiento, la realidad y el mundo, coexistan por sobre todo, propiciando tolerancia y respeto que solo el diálogo y la comunicación permiten como democratización en el aprendizaje, que hace camino cotidiano, sostenido ética, técnica y científicamente desde la propia especialidad humana y profesional, construyendo desde la permanente participación, que se propicien ambientes favorables de aprendizaje, con pertinencia sociocultural y plena intervención de la evaluación alternativa que vincule de manera permanente la lectura y escritura.

El aprendizaje que se realiza acerca de la literatura mediante las propias lecturas****, paulatinamente, les irá mostrando a los estudiantes del PEM en Lengua y Literatura y de licenciatura en Letras, que cada expresión literaria presupone un género literario o más de uno, cuestionando lo aprendido y repetido hasta el cansancio en libros de texto con las categorías aristotélicas de la existencia única de tres géneros: épico, dramático y lírico; mientras lo demás son denominados subgéneros.

Cada lectura, independiente del género o los géneros literarios, tendrán que ser abordados desde diversos modelos, teorías, métodos, técnicas o herramientas en sus procesos y acciones humanas y profesionales, revisando al mismo tiempo cada estudiante, sus propias prácticas culturales y educativas en y desde su propio quehacer.

Los estudiantes, desde las mismas lecturas, descubrirán diversos caminos teóricos, metodológicos y epistemológicos para su abordaje, los cuales podrán visitar según sean o se desarrollen sus propios intereses humanos y profesionales en el propio proceso de su aprendizaje sobre la lengua y la literatura.

Con esto, cada estudiante, empezará a revisar o a descubrir que la literatura es una ciencia, luego arte.

Lo que contribuirá a romper la visión patética y romanticista sobre literatura, que considera que solo los “genios” pueden escribir, gracias a la “inspiración”, cuando todo es y puede ser aprendido.

A partir de las lecturas, los estudiantes tendrán diferentes experiencias estéticas, desde donde su visión del mundo y de la realidad puede tender a modificarse mediante la ampliación de perspectivas sobre la condición humana, misma que con tolerancia y respeto y pertinencia sociocultural debe ser ampliada dentro de los procesos de aprendizaje en las instituciones educativas y culturales donde se labore o realice investigación sobre la lengua y la literatura.

Referencias bibliográficas

*Ensayo que formó parte de la ponencia: ¿Enseñar a leer o enseñar literatura?, presentada en la I Jornada de Lectura, Escritura y Educación, Dr. Juan José Arévalo Bermejo, departamento de Letras, facultad de Humanidades, universidad de San Carlos de Guatemala, 25 mayo, 2013.

**Kundera, Milan. El arte de la novela. Tusquets Editores, Barcelona, 2000, página 43.

***Mackenbach, Werner (editor). Hacia una Historia de las Literaturas Centroamericanas. Intersecciones y transgresiones: Propuestas para una historiografía literaria en Centroamérica. FG editores, Guatemala, 2008, página 37.

****Da pavor enterarse todavía que “profesores o maestros”, hacen leer resúmenes de libros o elaborar resúmenes de lecturas, entre otros ejemplos no menos paradigmáticos. Dentro del profesorado en Lengua y Literatura y Lic. en Letras, se leen libros completos.

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