“Definitivamente, no habría cine sin literatura”

Cine

 ENTREVISTA A RODOLFO “CHOFO” ESPINOSA

Por: Pablo Javier Salvatierra Lemus

     En una banca de la universidad de San Carlos de Guatemala, rodeada de árboles, tal como le agrada, Rodolfo “Chofo” Espinosa se dispone a conversar conmigo para explicarme sus inicios dentro del cine, sus influencias, sus gustos literarios y sus planes para el futuro. Mientras tanto, en el auditorio de Arquitectura, un grupo de personas se apresta a ver Pol, su más reciente producción.  Saca un cigarrillo y lo enciende. Fuma: se prepara para revelar quién es él.

 


  • EXPERIMENTACIONES, ANÉCDOTAS Y VIAJES

     De forma amena, comienza a relatar su infancia. Nació el 28 de junio de 1981 en la ciudad de Guatemala. Creció en las calles de la zona 11 y en una finca en la zona 18. De ahí su predilección por la naturaleza.

“Me ha gustado estar siempre en contacto con la naturaleza y aborrezco un poco el cemento y las estructuras, por eso no me gusta vivir cerca de las ciudades”, afirma. Después de vender esa finca, se trasladaron a Santa Lucía Milpas Altas en donde terminó de crecer y vive actualmente.

“Empecé a hacer vídeos desde que era niño. La primera cámara que apareció por allí la destruí usándola, y hacía todo tipo de estupideces: desde grabarme con mi hermana y hacer payasadas, hasta grabar flores, grama y mis juguetes”.Chofo 4

Desde niño, Chofo se sintió inclinado por la creación audiovisual, pues grababa y hacía animaciones de plasticina. Durante esa época también experimentó con la edición, de VHS a VHS. Todo esto determinó su futura carrera: cineasta.

Sin embargo, en 1999 ingresó a la universidad a estudiar Biología aunque pronto se encontraría de regreso a su vocación. Como parte de una materia debía realizar un proyecto relacionado con la Biología. “Estaba tan concentrado en convertir el proyecto en una película que dejé de estudiar Biología por enfocarme en hacerlo”. De esta inquietud surgió su primer cortometraje La puerta.

En 2000 cambió de carrera y se enfocó en estudiar Historia del Arte “tanto para aprender un poco como para conocer personas que estuvieran interesadas en participar, colaborar y crear una comunidad de cine”. Así mismo, estudió en la Escuela Nacional de Arte Dramático, consciente que debía adquirir conocimientos y destrezas escénicas para luego aplicarlas en las películas que planeaba dirigir. En adelante, buscó que las carreras a seguir tuvieran por lo menos una clase relacionada con actuación. “Como yo me estaba inventando la carrera de cine, actuación era de las pocas clases que tenía que ver con cine. Además, me funcionó de una manera emocional, espiritual  y personal. Me sacó de dónde estaba encasillado”, agrega.

Sus estudios cinematográficos habían comenzado. Escribió su primer cortometraje e intentó venderlo por lo que consultó con una amiga que residía en Nueva York, quien había trabajado en El silencio de Neto. Ella leyó la historia: no era vendible, además, las personas no compran historias así nada más. Le aconsejó que no se preocupara por quién le compraría las historias, mejor era dedicarse a producir lo propio con libertad, utilizando handicams, y así comprender mejor el universo narrativo al que quería ingresar. Para apoyarlo le ofreció hospedaje en su casa en Nueva York por un par de meses y él tendría que buscar trabajo. Laboró de meritorio, es decir, sin remuneración pero a cambio obtuvo la experiencia de trabajar en una productora.

“Estuve seis meses trabajando desde trapear, lavar trastos, cambiar cables hasta aprender a utilizar las cámaras, el equipo de sonido, de luces, guardarlo, entregarlo y revisarlo. También me involucré en proyectos audiovisuales: cortometrajes, anuncios y películas. Regresé bastante motivado a Guatemala”. De regreso al país, realizó un cortometraje, aunque no le gustó, señala, pero se dio cuenta “que era mucho más refinado de lo que hubiera hecho sin el conocimiento previo que había adquirido”. “En el primer cortometraje todavía me sentí muy limitado, no sabía hacia dónde poner la cámara, no sabía qué iba a conseguir después o cómo lo iba a editar”.

Viajó a Filadelfia cuando tenía 20 años. El motivo: seguir a una novia. Una vez allá, buscó nuevamente trabajo y la posibilidad de estudiar. Ingresó a la universidad estatal, a un curso de producción de vídeo, documentales específicamente. Asegura que ya había leído tanto material acerca de cine que lo que el profesor les enseñó “él ya lo sabía”. Lo avanzado de sus conocimientos llamó la atención del profesor quien buscó la manera de apoyarlo e introducirlo de una forma más profunda dentro del mundo del cine.

Afiche Evolución Gupi

Mientras tanto, en Guatemala, quienes habían realizado junto a él el primer cortometraje, Evolución Gupi (en el que ellos actuaron, grabaron y editaron) se encontraban trabajando en un proyecto, lo cual le generó el deseo de estar en el país con ellos, “escribiendo y grabando películas”. Señala que comparado con Estados Unidos “en Guatemala el cine es un proceso de descubrimiento lo que enriquece la experiencia de crear”.

“Es más agradable trabajar en algo que podés pulir mucho y no donde ya está todo casi pulido: solo te toca ir donde todos han estado pasando”.

Terminó el curso de dos meses de duración, ahorró y regresó a Guatemala. “Soltero, por supuesto. Ya lo de la novia había pasado (ríe)”. Al regresar al país trabajó de editor y camarógrafo. Se involucró con productoras como Moralejas, Cienpies y ACME Producciones.

Sin embargo, al no encontrar un programa de estudios de cine decidió viajar nuevamente a Estados Unidos y con el dinero ahorrado asistió a un taller impartido por la New York Film Academy, durante cinco semanas. De regreso nuevamente, intentó ingresar a  Casa Comal a estudiar pero no lo aceptaron; en el 2006 optó estudiar el Técnico en realización cinematográfica que imparte la universidad Galileo, de dos años de duración. A pesar de su incursión por las aulas, está convencido que todo lo que sabe sobre realización cinematográfica lo ha aprendido “leyendo y haciendo”.

“Siento que a la universidad fui más a crear comunidades […] Haber estudiado lo que me ha dejado es la comunidad, poder estar en contacto con otras personas similares”, puntualiza.

Afiche El lugar sin nombre

 

 

  • DESPERTANDO DEL SUEÑO: EL MUNDO CINEMATOGRÁFICO

 “Cuando cobré consciencia que las películas se hacían y no que eran una cuestión mágica, tendría 15 años. Vi el primer Magic movie, un programa de HBO que enseñaba cómo habían hecho los efectos especiales de algunas películas”. Señala que Odisea 2001, de Stanley Kubrick,  fue una de las primeras películas que determinarían su carrera. “[…] agarraba un hueso que había en la casa y me ponía a pegar en el piso porque hacía igual que el mono de Odisea 2001”.

También, La historia sin fin fue fundamental. “Me impresionó muchísimo que para el cumpleaños de un amigo, mientras todos estábamos jugando, nos llamaron y nos sentaron en la sala. Proyectaron La historia sin fin. Para uno que tenía como cinco años esa película es impresionante”. Recientemente la presentó en Casa del Río en un cine-foro y le pareció interesante la empatía emocional que los espectadores sienten no hacia los personajes humanos sino hacia los seres y animales, como el caballo del protagonista.

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Añade a la lista Indiana Jones, Jurassic Park y la saga de La guerras de las galaxias. “Quería ser arqueólogo por Indiana Jones. Quería estudiar Biología para estudiar Paleontología para estudiar dinosaurios. Entonces, comencé a darme cuenta que todo lo que a mí me gustaba lo había visto en las películas”.

Confiesa que ya no cree en las innovaciones técnicas, prefiere la conexión con el ser humano a través de la metáfora, “cómo te puede tocar un sentimiento de un animal como en la película El oso, o cómo dos androides pueden ser tan humanos al quererse. Transmitir emociones”.

Afirma que hay buenos directores que han perdido la magia del cine, por ejemplo, Steven Spielberg de quien considera que la última película bien lograda fue Salvando al soldado Ryan; de Peter Jackson dice que lo decepcionó la trilogía El señor de los anillos y El hobbit. “A mí siempre me gustó el libro pero cuando vi la película me sentí ofendido. Le dieron el Oscar porque es una obra clásica de Tolkien, del siglo XX. Personalmente creo que (Peter Jackson) cometió un grave error: puede ponerle cuanto efecto especial quiera pero arruinó la historia”.

Le gusta Kusturica, director que demuestra que “tiene bien planificadas sus películas y con pocos recursos, y logra trascender  fronteras y generaciones”. También las películas de los hermanos Cohen ya que brindan una doble lectura al espectador: revelan elementos que no se observan en la primera visualización.

 

  • LA LITERATURA, ENGRANAJE DEL CINE

     El cigarrillo se ha consumido. Sonríe al preguntarle ¿cómo relacionás la literatura con el cine? “Definitivamente, no habría cine sin literatura”, responde. “Y es que no es solo el hecho de escribir sino de crear una guía que responda a una estructura narrativa fijada desde hace tiempo. Los tres actos, los 17 pasos del héroe, todo eso se encuentra ya en el Popol vuh, en el Ramayana, en la Odisea, en las sagas vikingas… y es cierto que solo se repite la misma historia”. La literatura está detrás del cine en todo momento y no duda que una persona lectora, sobre todo en el campo artístico, tiene una mayor percepción de todo.

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Entre sus autores favoritos coloca a Patrick Süskind y su libro El perfume, cuya “adaptación al cine no está a la altura del texto”. También a Michael Crichton, autor de tecno thrillers, a quien comenzó a leer desde los 10 años. Lectura que combinaba con los juegos de Nintendo y salir a jugar a la calle con sus amigos, aunque se declara antisocial por lo que más recurría a los libros. Luego Neil Geiman, autor de novelas gráficas y cómics, quien lo atrapó por los recursos que utilizaba y su forma de contar las historias.

“Leo cómics todavía, más que todo novelas gráficas y me gusta la sensación de esto lo puedo hacer yo; me fascina dibujar, pintar con acuarela y la tinta china”. Confiesa que durante su niñez escribió algunos borradores de novelas, uno de los cuales está puliendo para convertirla en un guión cinematográfico que tiene planeado grabar próximamente.

Quien no puede faltar en su inclinación por la ciencia ficción es Isaac Asimov. “Es como un cronista; es muy bueno para entregar los hechos históricos y las hipótesis de por qué sucedieron así”. Otro autor que ha leído es Desmond Morris de quien admira el despliegue de los estudios biológicos sobre el hombre. En cuanto a escritores guatemaltecos señala que dos son los que han logrado capturarlo realmente: Mario Roberto Morales y Eduardo Villagrán De quienes recomienda leer sus libros.

Admite que no le gusta leer sobre filosofía. “Detesto que me digan Aristóteles decía tal cosa…, a mí solo me interesa que Aristóteles haya estructurado la narrativa en tres unidades y punto. No me gusta que me estén diciendo qué piensan los demás para hacerme pensar igual que ellos. A mí me gusta descubrir las cosas que quiero pensar. Me gusta descubrir por qué la mala sensación de la gente o la buena vibra”.

Durante sus viajes acostumbra leer por entretenimiento y acepta autores que le sugieran. Para él, “la literatura debe atrapar, entretener e informar” y recomienda los cómics para atrapar a los niños en el mundo literario, como entretenimiento para luego fomentarles la lectura.

 

  • SUS PERSONAJES

¿Te sentís especialmente identificado con alguno de los personajes de tus películas? Ríe. ¿Cuál es el proceso que seguís para crear tus personajes?

“Responderé a la primera que es la más fácil. Me siento identificado con casi todos mis personajes de las películas porque todos tienen una parte de mí, aunque sean los secundarios. Tienen una opinión mía o algún desprecio mío”. Todos sus personajes tienen vicios de carácter, cuestiones inevitables en la personalidad de cada uno y que muchas veces los amplifica. De ahí la comedia a la que tiene acostumbrado al público en sus últimos trabajos.

 

Autor: Chofo Espinosa

Explica que se identifica con la protagonista de Pol. “Pol tiene mucho de mí que yo nunca hice. También el Flaco, la colgazón que trae con Pol, la sigue a dónde sea, le aguanta todo lo que sea y nunca le dice que ella le gusta y que la quiere […] y siento que fui así con las chicas a esa edad: el amiguito inofensivo. Nunca me atreví a decir ni a hacer. Yo siempre hubiera sido el personaje secundario”.

“El proceso de crear un personaje no es fácil”, admite. A veces pasan años con la idea de la historia pero sin saber quién realizará las acciones.

“En Pol quería mostrar la universidad pero se me hacía muy convencional que los personajes fueran universitarios y, para mí, no tenía ningún atractivo. Pero si pongo a un elemento ajeno a la universidad, unos adolescentes de trece años, se crea un contraste con el espacio y sus habitantes. A veces es más efectivo buscar la contraposición entre los personajes y el espacio en el que suceden las acciones”.

En Aquí me quedo lo hizo: un personaje sumiso y pudoroso frente a uno exaltado y violento. En cuanto supo que el primero sería interpretado por Carlos Hernández, el Gordo, tuvo una mayor percepción de cómo delinearía al personaje. “El paso siguiente es saber quién lo  interpretará. Al principio solo creás un esqueleto de personaje, estructurado, pero es el actor, en este caso Carlos Hernández, quien le carne al personaje. El actor le pone las palabras, los dichos… en Estados Unidos probablemente sea más fácil crearle las líneas a los personajes porque sabés que los actores tienen unos 20 años de estudio en las mejores academias; pero aquí, en Guatemala,  tenés que tomar a los actores que ya hay, los que están a tu alrededor. Estamos rodeados de mentirosos y un actor es un mentiroso profesional. Agarrá a uno carismático como El Gordo y te dan personajes, líneas que nadie más las dirá de esa forma”.

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Por otra parte, aconseja observar a las personas en la realidad: cuando hablan, platicar con ellas, fijarse en sus acciones, tomarse una cerveza con alguien, comer, hacer cola en el banco: escuchar. Es allí en donde están los verdaderos personajes. “Todo está basado en la vida real que al volverlas películas, pueden tornarse cómicas al imprimirle un contraste alto. Para mí, lo que es comedia es lo que es trágico en la vida real. Aunque no es una fórmula sencilla, así nada más; no, pero uno lo tiene que disfrutar haciéndolo y esa es la forma como lo hago. Creo que hay muchas formas más”.

 

  • SITUACIÓN ACTUAL DEL CINE EN GUATEMALA

Saca otro cigarrillo de la cajetilla y lo enciende. Ve fijamente hacia un punto y reanuda la plática.

“El cine en Guatemala está volviéndose competente y creando variedad. Son pocas las películas guatemaltecas y el apoyo porque primero hay que demostrar muchas para que apoyen. No se puede llegar a pedir ayuda de la nada: hay que demostrar tus capacidades. Yo no creo que el cine sea un trabajo de molde, algo que cualquiera pueda hacer. Primero, hay mucho sacrificio y luego, si a la gente no le gusta lo que estás haciendo, no importa cuántas veces lo hagás, no les va a gustar”.

Para Chofo, ser competente en el cine es “saber vivir de él, poder manejarlo, saber hacer películas, contarlas y, sobre todo, mejorar en cada una”, darse cuenta de los errores que se han cometido y no justificarlos, más bien analizarlos y evitar cometerlos en el siguiente proyecto.

“Aquí, en Guatemala, todos estamos en una carrera. Se compite con los demás cineastas, lo cual es bastante saludable porque si no hay competencia no te volvés competente, únicamente hacés lo mismo siempre sin necesidad de mejorar y sin puntos de comparación. En cambio, en competencia, sí tenés puntos de comparación”.

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“Si vos me decís los errores, los analizo y trato de no cometerlos en mi siguiente proyecto. No me pongo a defenderlo. La actitud de poder aceptar críticas en Guatemala es muy difícil. Que te digan ‘vos está malísima tu película’ y aceptar esa crítica sin hundirte, sin suicidarte, porque es casi un suicidio, y luego levantarte para el siguiente proyecto. Tampoco la actitud de ‘este no sabe nada porque no le gustó mi película’. Ninguna de las dos actitudes es válida para continuar haciendo películas”.

  • PRÓXIMOS PROYECTOS

“No creo que haya alcanzado un punto de equilibrio estable, he hecho cosas buenas y he fallado en otras. Aún no siento que haya algo que diga estas son películas de Chofo Espinosa o del equipo con el cual trabajo. No creo que esté haciendo o que ya haya encontrado la fórmula de qué está mejor o si ya dejé huella. En algunas ocasiones me han dicho que probablemente tengo mucha influencia de Ionesco por lo absurdo y más que dar la razón me siento honrado y halagado”.

Le gustan varios géneros cinematográficos y su próximo proyecto será una historia de acción y suspenso situada en un barranco (esta historia es a partir de un borrador que había realizado como parte de los textos que escribía en su adolescencia).

“La historia es la que me exige cambiar de género, no es de ‘bueno, ahora voy a probar esto’. También tengo historias que pueden ser ciencia ficción, y otras históricas. Me gustaría hacer historias de la cultura maya en el área de Dos Pilas y el Petexbatún. Ahora que mataron esa área es cuando más vale la pena contar una historia sobre qué era ese lugar, qué veían los que vivían allí, por qué la cuidaban tanto y lo que está pasando actualmente”.

No le gustan los documentales, salvo algunos informativos (fauna, hechos históricos, etc.). Considera que no se puede pretender decir la verdad una vez se corta, edita y se le cambia el orden al material grabado. “[…] estás alterando la realidad. Le estás entregando tanta mentira como lo podrías estar haciendo con una ficción… si voy a engañar, voy a engañar de verdad. No me gustan los documentales emocionales o victimizantes. Yo, que trabajo detrás de cámaras, que he hecho y he trabajado en documentales, que he manipulado la realidad, me asquea”.

En relación con su más reciente producción, Otros cuatro litros, explica que la estrategia para buscar apoyo fue la misma que aplicó a Pol, que a su vez se basó en la que utilizaron en Aquí me quedo.

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“Hicimos la litro maratón, bajo el mismo de concepto de crowdfunding o recolectar dinero por medio de páginas de Internet”.

La litro maratón consistió en solicitar el valor promedio de un litro de cerveza (Q. 15.00) como fondo para sufragar los gastos del personal que trabajó en el rodaje.

“En Otro cuatro litros finalmente se logró pagar al equipo técnico, lo que para mí es avanzar bastante”.

También les ayudó que varias personas se enteraran que en Panajachel, Sololá, estaban grabando la película lo que les permitió conseguir apoyo en el lugar.

“Ahora lo que toca es la presentación de Otros cuatro litros y vamos repitiendo cosas que funcionaron con Aquí me quedo y con Pol, como la fecha específica en la que se va a lanzar para comenzar a promocionarla. Con Pol aún faltan muchas cosas como la venta en DVD. Lo que suceda con esta nos dará una idea de que pasará con Otros cuatro litros. Exhibirla cuesta dinero y hay que tenerlo para invertirlo. Además, tenemos que tomar en cuenta la piratería. Nos pasó con Aquí me quedo: el DVD se vendió bien pero lo piratearon al siguiente día que había salido; eso no ayuda a que el cine crezca, lo destruye”.


     Faltan 5 minutos para que finalice la proyección de Pol en el auditorio y Chofo tiene que estar presente para desarrollar el cine foro. Le da el último jalón al cigarrillo y se levanta. Agradece el tiempo, a la vez que revela: “el lanzamiento de Otros cuatro litros, contemplando todas estas cuestiones, es posible que sea en junio de 2016”.

Trailer Otros Cuatro Litros

 

Directores y películas recomendadas

  1. El gran Lebowski – Hermanos Cohen
  2. Gato negro, gato blanco – Emir Kusturica
  3. Los royal Tenenbaums – Wes Anderson
  4. Amarcord o Ensayo de orquesta – Federico Fellini
  5. La guerra del fuego – Jean-Jacques Annaud

 

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*Al momento de publicar esta entrevista, Pol ya fue premiada en el Festival Ícaro 2014 como mejor guión, y Otros Cuatros Litros, en el Festival Ícaro 2015, por postproducción.

 

 

Fotografías e imágenes cedidas por Rodolfo Espinosa

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