Contrarreflejos

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El juego de ajedrez

Por: Denis Monterroso

El juego de ajedrez es algo de destrezas, de sabias decisiones, de ideas precisas, de concentración y de muchas otras cosas, sin embargo, este juego tiene cierta similitud con la vida, claro que no se puede comparar tan fácilmente, porque el juego de ajedrez requiere varias piezas y en la vida se está solo. Puede que la familia, amigos y otros seres queridos siempre ayuden, pero realmente el que toma las decisiones difíciles es uno mismo, las consecuencias (tarde o temprano), es uno el que las va a enfrentar.

La plusvalía de la inquietud seguía perenne, la Razón llamó nuevamente a juicio y simplemente todos se quedaron callados para dar lugar a lo que tenía que decir; la Razón argumentaba contra su contrario de siempre, la Irracionalidad, el jurado era un puñado de Sentimientos y Acontecimientos, y el juez de primera instancia, no era otro que la Imaginación.

La Razón al tomar la palabra (arremetía contra la Irracionalidad por haber cometido demasiados errores últimamente), se puso de pie y en un tono prudente, con vista al juez dijo: ya es demasiado lo que aquí la Irracionalidad ha hecho, sus errores como todos sabrán, han causado daños a terceros, y, está por demás decir que el mayor afectado soy yo, así que pido la total condena contra él.

Al oírse esto en la audiencia, empezaron a murmurar entre ellos, el jurado (Sentimientos y Acontecimientos), se quedaron atónitos, la Imaginación se sonrojó y no supo qué hacer, al instante la Irracionalidad se pone de pie, levanta la mano, pide la palabra y en un tono más tranquilo que su contrario dice: señoría, permítame exponer mis circunstancias y permítame que explique lo que aquí sucede con más calma, porque al parecer la Razón no escucha a otros más que a él. Así que pido a todos me presten su atención y explicaré como la Razón me acusa falsamente de haber provocado desilusiones para todos ustedes, de cómo cree la Razón que yo soy el culpable de que las cosas estén mal por aquí y principalmente quiero explicar cómo es que solo hice lo que cualquier otro hubiera hecho en un juego de ajedrez, que es como yo veo la vida…

Hace unos cuantos meses, iba como siempre, pensando, imaginando, suponiendo, simplemente iba contento como cualquier otro en mi lugar.

El tiempo ha pasado (19 años), y, siento que he sido parte fundamental de un conjunto de abstractos delimitados a acciones inocentes e inconscientes. Como cualquier cambio dentro de este embarque hay que reportarlo y hacerse sumiso ante cualquier decisión, por lo que yo, la Irracionalidad tuve el mayor cuidado de reportar todo, excepto algo…

A parte de la Razón, nunca me he sentido más excitado por viajar contra la corriente, por viajar contra todo lo que mi naturaleza me permite, por viajar sin sentido por un sentir incomprensible, simplemente decidí arremeter contra alguien que no fuera la Razón y esa contraria fue la chica de la sonrisa hermosa, la de los hoyuelos preciosos, la de fina elegancia, la de sentido extrovertido, la del pelo rizado, la de los ojos abiertos, simplemente ella, la que me cautivó.

Al presentir que se aproxima ella a nuestra vida, decidí que era hora de dar aviso a todas las autoridades, a las Ilusiones, a la Razón, a la Imaginación, e incluso hasta a las Suposiciones.

Sin embargo, aparte de que quise hacer el llamado, algo me detuvo, algo dijo que no, algo me pronunciaba muy suavemente que era mi más recóndito deseo por que fuera solo para mí.

Yo (la Irracionalidad), me refugié, fingí que nada me pasaba, creí que era lo mejor para todos, sentí que si avisaba a la Razón, encontraría mil razones “válidas” para despedirla de nuestras vidas. Creí que si le avisaba a la Imaginación, empezaría a crear situaciones felices de las cuales quizás nunca tendríamos y solo terminaría consolándose con la Desilusión. Sentí la obligación de hacérselo saber a las Suposiciones, para que me ayudarán en cómo ellas creerían que terminaría todo esto, pero simplemente me sentí temerario de cómo reaccionarían, temí perderla y por eso, solo di aviso a los Deseos y a las Pasiones que me acompañaron en este viaje con ella.

Cuando empezamos nosotros tres (la Irracionalidad, el Deseo y las Pasiones), a convivir con esta persona ahora ante nosotros, nos faltó la Razón para tomar decisiones sabias, nos faltó la Imaginación para lograrnos divisar en un futuro, y por supuesto que las Suposiciones brillaban por sus tan sabias predicciones de cómo podíamos llevar esto de la mejor forma.

Pero ahí nos encontrábamos solo nosotros tres, llevando la batuta del desfile, sin involucrar a los tiempos Pasados ni Futuros, solo el Presente era nuestro mejor aliado.  Todos cumplíamos con nuestro rol, el Deseo de tenerla iba en aumento cada vez más rápido, la Pasión pedía más y no se conformaba con algo monótono y por último yo, la Irracionalidad, no pensaba en que podía ocurrir nada malo, no prestaba atención a otras cosas más que a mí mismo, no medía consecuencias. No pensaba en un futuro (creí que no lo necesitaba), y estrictamente me aferré únicamente al Momento.

Luego de narrar esto, la Irracionalidad, toda la audiencia en silencio dirigían la mirada ante el juez que no sabía qué decir, que se quedó enmudecido, el jurado empezaba el murmureo otra vez y antes de que pudieran decir algo, la Razón se pone de pie y otra vez con su voz ponderosa dice lo siguiente:

Esa parte todos ya lo sabemos, sabemos cómo has hecho sufrir a todos aquí, ya estamos enterados que estúpidamente llevaste  a todos a sufrir el peor de los dolores y nos dejaste a todos en compañía de la Nostalgia y la Soledad. Sin embargo, no me explico la analogía que antes usaste, el de un juego de ajedrez, no me logra entrar esa idea “tonta” de ajedrez como la vida, simplemente mis conocimientos no me permiten acarrear esa idea, así que, si no te molesta me gustaría que aclararas eso frente a todos, pues creo que de ahí viene tu pretexto de porqué te portaste como un demente.

Con esto la Razón sentenció, y el jurado, tanto como el juez, estuvieron de acuerdo con la Razón de que la Irracionalidad aclarara lo del juego de ajedrez, y que explicará por qué en algún momento no pidió auxilio y esperó hasta muy tarde para acabar martirizando a todos.

La Irracionalidad que se había sentado por un momento, nuevamente se puso de pie y empezó a decir: en primer lugar la Razón tiene razón dijo con énfasis, en segundo lugar yo caí en el precipicio al que todos tememos caer, “el de los Sentimientos Prohibidos”, y yo, una vez acaparado en ese abismo, me topé con el más incomprensible de todos, el Amor.

Al oír esto todos se exaltaron, se preguntaron cómo alguien podía caer en el Amor así como si nada. Empezaron a preguntarse cómo ella pudo juntarse con la Irracionalidad si está resguardada y reservada para usarla en un lejano futuro. Estas ideas se dejaron oír en voz alta en toda la audiencia y el juez tuvo que poner orden, mientras tanto la Irracionalidad tomando la palabra otra vez dijo: sé que la llave de la puerta que lleva a los Sentimientos Prohibidos, está custodiada por la Razón y que nunca me la hubiese dado, pero, no logré entrar ahí por medio de esa puerta, no, la que me llevó ahí es esa persona que conocí. Esa persona de la cual ahora gozábamos de nuestro tiempo con ella y mis otros dos amigos (Deseos y Pasión). Ella me enseñó cómo entrar al profundo abismo de los Sentimientos Prohibidos sin tener la certeza de que se puede regresar, definitivamente fue ella.

Ahora bien señores, dijo como cambiando de ánimo, no me dejarán negar que el Amor “el más fuerte de los Sentimientos Prohibidos”, puede andar por ahí sin sus dos amigos de ley: la Locura y la Irracionalidad.

Poco a poco me fui deshaciendo de la Locura y quedamos solo el Amor y yo.

La Razón rápidamente al oír esto, decide objetar de una manera dura y dice: eso es una estupidez, rayas en lo ridículo y sabes que todos somos independientes de nuestro actuar y que cada uno posee virtudes, bueno, creo que tú no.

La Irracionalidad no hace más que hacer una mueca de sonrisa y continúa: ahora bien pondré el ejemplo del ajedrez con el de la vida, pero antes le diré a la Razón que se equivoca (la Razón se enfurece y lanza una mirada a la Irracionalidad), es imposible pensar que no necesitamos de otros, por ejemplo: la Imaginación necesita de ti para llegar a crear algo realista, con ciertos destellos de creatividad pero realista, los Deseos necesitan de la Imaginación, las Pasiones necesitan a su vez de la Cordura, la Vanidad necesita de las Apariencias, y yo simplemente, necesité en esos momentos del Amor.

La Razón (por primera vez en su existencia), se quedó atónita, no supo cómo contradecir eso, no sabía dónde esconder sus muestras de desconcentración, simplemente quería huir de ahí.

Ahora bien, dijo la Irracionalidad. Proseguiré con mi ejemplo del ajedrez y la vida…

Para iniciar diré que no es una comparación que hago con todo lo que hemos vivido, sino que es la pequeña vida que viví con ella y de cómo en un corto tiempo logró convertirme en un idiota.

En un juego de ajedrez todas las piezas son acomodadas para poder iniciar, nosotros tres (Pasión, Deseo e Irracionalidad), éramos las piezas, el tablero era el Tiempo, cualquiera pensaría que ella era mi contraria, pero no, ella en realidad era mi otra parte del equipo, ella eran las piezas que complementaban nuestro equipo, así que éramos cuatro. Pero contra quién se preguntarán, bueno nuestro oponente no era otro más que el Futuro y el Destino.

Y ahí estábamos conformados definitivamente: la Irracionalidad, los Deseos, las Pasiones y ella. Oponentes: el Futuro y el Destino.

Aclaro que sé que el ajedrez tiene muchas más piezas, pero en este caso fueron surgiendo otras mientras avanzaban las cosas, así que procederé a seguir explicando.

Para empezar, en el momento en el que ella apareció y empezamos a convivir con ella (la Pasión, los Deseos y “yo” la Irracionalidad), un fuerte estruendo nos hizo enmudecer y ser parte de algo con esa persona.

El juego empezó, al principio ningún peón fue sacrificado, podría decir que yo era el caballo o bien el alfil, pero bueno los papeles iban variando constantemente cuando las situaciones así se daban.

Ella tomo el rol de ser la reina o bien el rey, todo tranquilo en los primeros 10 movimientos, los saltos que daba junto con mis dos amigos eran precisos. Creo que todo iba bien, porque el Futuro y el Destino, no empezaban a mover sus piezas aún, sin embargo, cuando ellos empezaron las movilizaciones surgieron los primeros problemas. El primero en mover fue el Futuro, con toda fortaleza rugió ante nosotros de una forma cruel, él representaba una torre, esto se debe a que sus pasos fueron siempre predecibles, pero siempre iban derrotando todo a su paso. El Futuro que era representado por la torre, empezó sus peores movimientos cuando nos hizo dudar, cuando hizo intermitente cierto lapso de tiempo, el Futuro tomó fuerza debido a que la Pasión y el Deseo poco a poco se fueron opacando. El tablero (el Tiempo), cada vez se movía de una forma abrupta, escueta, y eso hacía que yo no pudiera hacer otra cosa que ir perdiendo parte de mí y de mis piezas. La Pasión y el Deseo empezaron a decaer, empezaron a desesperarse, empezaron a notar que ella, por la intermitencia de los oponentes, empezaba a dudar si de verdad quería pertenecer a nuestro equipo. Luego que el Futuro casi termina derrocando nuestro pequeño equipo, la debacle solo empeoraba, y, estos se deben a que el Destino también hizo su parte, empezó a arremeter contra nosotros con gran furia. El Destino se presentaba como la reina del otro equipo. Se movía hacia todos lados, estaba por doquier, nuestros peones (Momentos), empezaron a morir, la Soledad se hacía presente en nuestro juego, la Nostalgia ponía casa en nuestro equipo y por si fuera poco la Pasión empezó a perder fuerza. Ella tuvo la peor de las compañías en estos momentos “la Duda”, la Duda se hacía fuerte en ella, yo, la Irracionalidad no me percataba de todo esto, o al menos no quería creerlo así. Hubo un momento en la vida (nuestro juego de ajedrez), en el que el Futuro tomó total dominio, fue el que decidía como sucederían las cosas, muy adheridas a su propio significado iba dirigiendo al Destino a placer, se aseguró de no dejar con posibilidades a la Pasión y el Deseo, los cuales se encontraban en un cuadro. Yo, no sabía realmente qué podía hacer. Ella parecía que también perdía fuerza, no se veía por donde podíamos resurgir, los peones escaseaban, las torres, nuestros pequeños Momentos monótonos se perdieron, yo dirigía los caballos así que no se habían perdido del todo, los alfiles (Pasión y Deseo), seguían como podían con vida, sin embargo poco a poco sabíamos que el primero en desaparecer era el Deseo. El tablero que era el Tiempo ahora jugaba en nuestra contra, se unió al Destino y juntos elaboraron un plan para echar a perder al Deseo, y así fue, el primero en desaparecer (importante) de nuestro equipo fue el Deseo. Se veía como se diluía en un abismo profundo, sin límites, sin sentido, pero ahí había caído nuestra pieza fundamental del equipo, el Deseo. Ella siempre estuvo con nosotros, aunque hubo momentos en los que parecía no importarle las pérdidas que ahora habíamos tenido de pequeños miembros del equipo, cuando cayó el Deseo, ella se limitó a observarlo, a acompañarnos en nuestro dolor, pero hasta ahí. Realmente parecía que no le importaba la ausencia del Deseo, ese mismo que antes había compartido con ella momentos gozosos, ese mismo que contó con ella para que nunca se separaran, ese deseo que los superó a ambos en ciertos momentos difíciles y alegres, simplemente el deseo que se aferró a ella (ya sea por sus besos, caricias, abrazos, ternuras o lo que fuera), pero confió en ella y decidió sacrificarse por ella. El juego parecía perderse desde ya, el Futuro se mostraba seguro que la partida la ganarían ellos, y no era para menos, pues tenían todo a su favor, el Tiempo, el Destino, y, ahora también habían puesto una gran Duda en ella, para hacer tambalear a nuestro pequeño equipo.

Parecía que el juego finalizaría ahí, pero no en realidad, aún faltaba mi movimiento, aún faltaba ver qué tan sinceras eran nuestras palabras, por eso la Pasión, yo, y ella, unimos fuerzas y empezamos a atacar al Futuro, lo atacamos colocando solo pequeños Momentos en nuestros haberes, pensábamos solo en el Presente y eso era algo que molestaba al Futuro, el Futuro se vio impotente, pidió auxilio al Destino y este no le dio una salida clara, le argumentó que nada podía hacer si no se pensaba en él, si no se le tomaba en cuenta, simplemente nos dimos cuenta que el Futuro no servía de nada si solo disfrutábamos de los Momentos. Ese fue nuestro plan maestro, y así sin darnos cuenta, como por arte de magia habíamos enredado al Futuro en un cuadro, le habíamos puesto límites y se veía que no podía salir. Como era de esperarse, el Destino (independiente uno del otro), perdieron validez en el tablero, ahora el Tiempo jugaba a nuestro favor, ya lo dominábamos y ante todo ya era parte fundamental de nosotros. La Pasión comenzó a resurgir nuevamente con fuerza, se adhería a ella como nunca. Yo, la Irracionalidad tampoco podría decir que no gocé de eso, me sentía feliz, me sentía emocionado, me sentía simplemente como nunca, sin embargo, no duró mucho la felicidad, y resulta que algo sucedió que no logro entender, más allá de que sé que no razono nada, hubo algo que no termino de entender y mucho menos porqué lo hice.

Cuando teníamos el control del juego de ajedrez, yo, torpemente atraje al peor aliado que pude tener, hice que germinará dentro de mi algo inesperado, yo fui el único culpable de que el juego se complicará para nosotros que vivíamos feliz como estábamos, y resulta que en mi surgió el Sentimiento Prohibido para todos, conforme pasaba más tiempo con ella y la Pasión, salió a flote algo que creí nunca sería liberado hasta dentro de mucho tiempo y fue el Amor. Sentí como iba surgiendo algo nuevo en mí, pero no di importancia, presentí que algo extraño me sucedía y lo tomé como normal, pero no fue así.

La Razón y toda la audiencia que escuchaban a la Irracionalidad, se quedaron sorprendidos, cuando dijo que el Amor les había hecho sufrir mucho, y que era el peor aliado, no podían entender todos en la corte como algo tan precioso, afectuoso y maravilloso como el “Sentimiento Prohibido”, les había derrocado todo. La Razón, hizo tres pasos al frente y en voz alta dijo: ya entendí que encontraste el Amor por ti solo (aunque a la Razón le costaba entender eso por no ser lógico), pero dime: si la Pasión, ella y tú dominaban el juego de ajedrez, cómo es posible que el Amor, llegara a destruir todo. En todo caso iría a mejorar todo, pues se hubiera acoplado bien a ustedes y por lo que has dicho ni los Prejuicios, ni los Complejos, ni la Vanidad, ni mucho menos el Orgullo estaban de su lado, así que contéstame, ¿qué hizo que el amor no encajara entre ustedes tres?

El juez refirió que la pregunta de la Razón era puntual, así que también le pidió a la Irracionalidad que explicara lo anterior.

La Irracionalidad, nuevamente de pie, dijo lo siguiente: si, lo lógico sería que el Amor encajará bien entre nosotros, pero, resulta que el amor no era del todo compartido, no, la verdad el Amor yo lo llegué a presentar como algo que podría funcionar en nosotros tres, como algo que podría fortalecernos de pies a cabeza, pero no, ella no lo quiso así. Puede que la Pasión me haya acompañado en todo esto y estuviera de acuerdo con lo del Amor, pero fue ahí donde ella no quiso e hizo que resurgiera el Futuro, ella que no compartía del todo mi mismo sentir, hizo que el Futuro nos jugará en contra nuevamente, hizo que el Destino hiciera presencia ferozmente, y también avivó al Tiempo que ya antes habíamos dominado.

Esta fue la pequeña fisura que determinó como terminaría el juego, sin embargo, yo rehusándome a hacerlo, tomé valor y enfrenté al incierto Destino y al Futuro qué era nuestra peor amenaza. En la gran batalla perdí en el camino a las Pasiones, poco a poco perdieron fuerza, y con esta caída (de ellas), es que empezaron los problemas para terceros. Primero con la caída de las Pasiones, las Ansias explotaron, los Preceptos iban discurriéndose, los Sentimientos se fueron confundiendo, las Emociones eran inestables, los Sueños fueron perdiendo su sabor, los Acontecimientos iban perdiendo su validez e iban desapareciendo en número, la Imaginación (una de las que más sufrió), perdió su color, perdió la fuerza de imaginar cosas, perdió el carisma que la identifica, perdió su poderío dentro de todos nosotros, simplemente ya no tenía fuerza para imaginar nada con nadie. Y el que más sufrió fue mi amigo acusador la Razón, con la caída de la mayoría de constituyentes dentro de un cuerpo, la Razón no se explicaba como todos no eran más que fósiles, no se explicó qué o quién había hecho semejante barbaridad, no sabía que explicación dar a lo que ahora veía, estrictamente no entendió nada y salió a ver con toda fuerza que había ocurrido y encontró que: la Irracionalidad había provocado todo esto, era la causante de que ahora todos sus amigos decayeran de una forma drástica, descubrió que la Irracionalidad junto con la Pasión y el Deseo se habían puesto a jugar un juego idiota, descubrió que el Presente y los Momentos y ella eran parte del juego, la Razón hizo valer su poderío ante todos y nos trajo a este tribunal para denunciarme, y, estúpidamente sacó a esa bella mujer que era de nuestro equipo, esa mujer de la que yo, la Irracionalidad me enamoré vorazmente, esa mujer que me había dado mis mejores momentos de la vida, ella que logró comprenderme y aceptarme. Ella que no le importó que yo fuera irracional porque ella tenía algo de eso, yo que había traído alegría para todos, yo…

¡ALEGRÍA! Gritó la Razón, interrumpiendo a la Irracionalidad, cómo puedes decir que trajiste alegría si acabas de decir que nos perjudicaste y provocaste complicaciones por un buen rato, si, es cierto que yo la Razón despedí a esa mujer de nuestras vidas, porque razoné y elegí la mejor opción; yo, a diferencia de ti, si pensé y logré salvar a todos de algo peor, quizás en un futuro todo esto podía empeorar y provocar daños permanentes, así que hice lo que se tenía que hacer y que solo yo podía hacer…, alejarnos de ella y ahora encarcelarte para siempre.

La Irracionalidad en ese momento en que la Razón lo interrumpió, se dedicó a llorar, así es, lloró y lloró como niño, no fue por mucho tiempo, pero provocó ciertas lágrimas en las Emociones, en la Imaginación y en otros tantos.

Bueno, como decía, yo, traje alegría a todos, continúo la Irracionalidad, sé que la Razón nunca estará  de acuerdo en esto, pero escúchenme lo que les tengo que decir: la Pasión y los Deseos siempre estuvieron conmigo, así que no hablaré de todo lo que ellos gozaron junto a mí. Pero si les diré a todos: ¿acaso no gozaron de la presencia de ella? ¿Acaso las Emociones no estuvieron más contentas, cuando ella compartía con nosotros aunque fueran 5 minutos? ¿Acaso no se alegraban de verla? ¿Acaso la Imaginación no voló como nunca antes lo había hecho en toda su existencia? Sé que la Imaginación siempre anda suponiendo cosas y  todo eso. ¿Dime si las cosas que te imaginaste con ella no eran en su mayoría felices? Sé que en algún momento pensaste en cómo seríamos con ella para siempre, sé que imaginaste cómo lograríamos romper los malditos Prejuicios y Complejos para poder vivir contentos. Sé que llegaste a imaginar conversaciones con ella por el simple hecho de extrañarla, no digamos los Momentos que fueron otros que lograron mostrarnos como somos realmente. Los Momentos no hicieron otra cosa que sacar a luz nuestra verdadera cara y echaron de una vez por todas a ese maldito Miedo que nos seguía persiguiendo desde ya hace tiempo, no me digan que no fue de lo mejor vivir sin nuestros enemigos de siempre, la Vanidad, el Orgullo y ante todo el Ego. Sé que ellos ni siquiera aparecieron cuando ella estaba con nosotros, sé que ellos no tuvieron poder ante nada, sé que todos éramos felices y así seguiríamos siéndolo si la Razón no la hubiera despedido de nuestra vida. Sé que…

¡Momento! Gritó la Razón. Todos éramos falsos y estúpidos porque en realidad no pensábamos en el Futuro real y solo pasábamos el momento y es idi…

¡YA CALLATE! Gritó la irracionalidad a la Razón. Deja de interrumpirme y déjame decirte que todos fuimos felices. Hasta el Destino se divertía de tratar de averiguar cómo sería todo esto. Todos gozábamos, y si, tal vez solo eran los Momentos los que disfrutábamos sin pensar en el Futuro, pero no había que pensar en el Futuro. Si te pones a pensar “que es lo que supuestamente haces”, te darás cuenta de que tú nos trajiste la infelicidad a todos, tú que estas lleno de Orgullo, de Prejuicios, de Complejos, no logras entender que no todo en la vida es lógico, no logras comprender que los sentimientos llegan a un punto en que son más importantes, que la vida en sí, son manejados por ellos, no logras aceptar que ellos tienen más fuerza que tú y que cualquier otro para decidir cómo será nuestra vida, para dejártelo más claro, ¡NO LOGRAS ACEPTAR QUE ALGUIEN SEA SUPERIOR A TI, PORQUE ESO TE HACE MISERABLE ANTE CUALQUIER CIRCUNSTANCIA!

Al decir esto enmudecieron todos en la audiencia, la Razón bajó la cabeza, dio tres pasos hacia adelante, dio media vuelta y se marchaba del tribunal (sabía que no podía objetar contra lo que ahora estaba escuchando), justo después de 18 pasos que dio para irse, la Razón se voltea y dice: muy bien Irracionalidad, veo que si le diste felicidad a todos, veo que las Emociones, Sentimientos, Momentos, Deseos, Pasiones y otros tantos eran felices. Sé que yo no compartía esa felicidad y por eso me pude sentir bajo la influencia de los Celos, sé que soy Orgulloso y eso no cambiará nunca, aunque tú por ser irracional jamás te puedes imaginar que ella no será para siempre, y que tarde o temprano se alejará de nosotros, somos tan inestables que no podemos asegurar nada en esta vida, sabrás como todos que yo pensé en un futuro y es imposible pensarlo con ella, sabrás que yo ya vi los pasos que deberíamos tomar y que sé, nunca estarás de acuerdo con ellos, así que solo te deseo que tus lapsos cortos sean de mucho goce para ti y todos, porque tarde o temprano todo esto, todo lo que vives con ella, solo se irán al lugar que todos temen, a los Recuerdos.

La Razón no mostró un momento de flaqueza y con la cabeza muy en alto salió del tribunal, antes de dar su último paso, la Irracionalidad le grita: espera, por favor escucha esto: ese es el problema en ti y en mí a la vez, creemos tener la lucidez en todo, creemos que lo que decimos es Ley. ¡Mírame!, yo, solo quería traer felicidad a todos y así fue (claro con ayuda de ella), logré que pasaran un buen rato, es obvio que todo terminará en los Recuerdos, pero serán recuerdos felices. Puede que solo sean los Momentos los que dominen, pero trataré de que sean los mejores momentos de todos y cada uno. Se les olvidará esto a todos con el tiempo, bueno, no lo sé, pero sí sé que cuando se acuerden de las aventuras que vivimos con ella, serán los Recuerdos más felices de todos. Tal vez con el tiempo cuando ella se aleje, solo serán heridas las que queden, pero, cuando vean sus heridas que luego serán cicatrices, sabrán que fueron por alguien que amaron y quisieron como nunca, cada uno a su manera, pero cada uno guardará esto en lo más recóndito de sus vidas  y sabrán que por fin en toda su vida, amaron como nunca.

Al oír esto la Razón que siempre había sido fría, no dijo nada por un momento, pero luego se inclinó hacia la Irracionalidad, la abrazó y sollozando dijo: lo sé, soy muy orgullosa y Vanidosa y el Ego es mi maldición, pero créeme, debido a mi naturaleza yo no puedo amar. Yo, no puedo sentir algo porque los sentimientos no me comprenden y yo a ellos tampoco. Yo, no puedo tener Momentos felices o tristes porque son solo eso, “Momentos”, que se irán al recuerdo, y yo, la Razón siempre iré delante de todos, siempre seré nuestra carta de presentación, y, aunque yo quisiera amar, simplemente no lo lograría, porque el Amor es mi prisionera y si la libero Denis pierde su personalidad. Simplemente no logro amar.

La Irracionalidad entendió (como pocas veces), a que se refería la Razón y no hizo más que dejarla ir y comprender que no podían compartir nada entre ellas jamás.

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